Bogotá, agosto de 2025. – Tras un período de retos globales y domésticos, la economía colombiana muestra claras señales de recuperación. En el primer trimestre de 2025, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 2,7%, impulsado por el consumo de los hogares y un sector servicios activo. El promedio estimado para todo el año se ubica entre el 2,6% y el 2,9%.

El ánimo productivo se refleja también en indicadores de corto plazo: el Índice de Seguimiento a la Economía reportó un incremento del 2,44% en lo corrido de 2025. En el segundo trimestre, el PIB creció 2,1% frente al mismo periodo del año anterior, y entre enero y junio acumuló un avance del 2,4%.

Política monetaria y control inflacionario

La política monetaria ha jugado un papel clave en este proceso. El Banco de la República mantiene una postura prudente: la tasa de interés de referencia está en 9,25%, una señal de cautela ante una inflación aún por encima del objetivo del 3%. Esta estrategia apunta a asegurar la convergencia gradual de la inflación hacia metas sostenibles, sin sofocar la reactivación.

Inversión pública y estímulo fiscal

El gobierno ha impulsado el crecimiento mediante una agenda de infraestructura y un presupuesto expansivo. El proyecto para 2026 asciende a cerca de $556 billones, acompañado por una propuesta de reforma tributaria que busca financiar la recuperación sin sacrificar disciplina fiscal.

Inversiones en maquinaria, rutas de cuarta y quinta generación, y proyectos como el Metro de Bogotá muestran un repunte relevante en proyectos de infraestructura. Esto, sumado a la recuperación del crédito bancario y la demanda interna, permiten prever un crecimiento económico sostenido durante lo que resta del año.

Retos, pero con avances tangibles

Pese a la reactivación, persisten desafíos importantes: el déficit fiscal y la deuda pública se mantienen elevados, y la inversión aún se encuentra por debajo de niveles históricos. Sin embargo, los esfuerzos gubernamentales por mantener la disciplina monetaria, reactivar el aparato productivo e impulsar el empleo —aunque gran parte sea en sectores informales— han generado un entorno más optimista en el corto plazo.


Conclusión

La economía colombiana ha demostrado su capacidad de reactivarse con base en un consumo robusto, políticas públicas orientadas al estímulo productivo e infraestructura, y una reserva prudente en el manejo monetario. Con un crecimiento proyectado entre 2,6% y 2,9% para 2025, Colombia transita hacia una senda de estabilidad con esperanza, aunque el éxito futuro dependerá de lograr un equilibrio entre inversión, disciplina fiscal y sostenibilidad a mediano plazo.

FUENTE: Actualidad Criolla

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